Todo en orden
Chimpún, la Navidad acabó y ahora toca recomponerse y arrancar 2026 ¿Pereza o emoción? Quizás un buen combinado porque en esta vida, raras son las sensaciones rotundas y ésta no iba a ser menos.
Todo pasó, fugaz, quién lo diría cuando contábamos con 3 semanas por delante. Yo tenía una lista tremenda de la que no he hecho absolutamente nada más que lo imprescindible. Es decir, ejercer de paje real.
La Navidad ha sido como un tornado que lo ha dejado todo patas arriba.
De un lado, me alegra. Ha sido como debería ser cualquier Navidad. Muchos planes, familia, amigos, siestas a deshora, esconder paquetes estratégicamente, comer…
Pero por otro, pienso en la de cosas que quería haber hecho y se han quedado en el tintero y me decepciono conmigo misma por no haber sabido organizarme mejor, más de lo mismo.
Te lo contaba en mi última newsletter, en 2025 he ido arrollada por lo acontecimientos y he terminado el año tal cual.
Contra todo pronóstico nos hemos librado de la gripe, lo que resulta sorprendente porque socializar ha sido el principal entretenimiento de estos días.
Lo achacamos a los zumos de las naranjas de las abuelas que son pura vitamina c además de deliciosos y ya sabes, lo que viene de una abuela siempre lleva superpoderes aparejados.
Y después de tanto alboroto, afortunadamente, nuestra provincia no ha “bendecido” con un 7 de enero festivo para recomponernos.
Me ha recordado a mis años de estudiante de Derecho cuando el 7 celebrábamos a nuestro patrón, San Raimundo de Peñafort, con un fantástico día no lectivo para envidia del resto de universitarios.
Estos días, antes de arrancar de verdad ( cosa que haré el lunes) estoy poniendo orden en casa, en mi cabeza, en mi correo electrónico, en mi armario, en mi despensa… Todo necesita pasar por el adecuado proceso de organización propio de un inicio.
Creo que ya intuyes lo de inicios que soy.
Da igual que sea septiembre o enero, primavera o mi cumpleaños. Siempre estoy dispuesta al orden y al reajuste en una fecha señalada.
Seguro que algún psicólogo tendría algo que decir al respecto pero yo prefiero quedarme con mi facilidad para ilusionarme con los inicios y recalcular en medio del camino.
Este 2026 lo presiento ilusionante, me da la sensación que hay algo que ha hecho click en mi interior . Creo que se avecinan cambios en mi modo de ver la vida. Modo con el cual me siento a gusto pero con el que podría sentirme aún mejor.
¿Sabes? Mi horóscopo no para de decírmelo (¡ojo! yo ya tenía la sensación bastante antes.)
Yo creer, creo en Dios pero es verdad que las impresiones que voy teniendo están muy alineadas con lo que predicen los astros. Mi amiga Lola, con la que comparto signo, está igual de impactada que yo con los mensajes astrológicos que estamos recibiendo.
Ya te contaré si 2026 finalmente es tan ilusionante como presiento, quiero creerlo.
Algunas cosas de este inicio de 2026:
Nueva agenda para 2026, en versión semana vista para organizar el día a día:
Y en versión página-día para diario, ambas de Kokonote:
Segundo intento y esta vez, espero, el definitivo con “El niño que perdió la guerra” de Julia Navarro, el que será mi primer libro del año, antes de pillar el próximo de nuestro club de lectura:
Este juego es divertidísimo, lleva unos días en casa y ya nos ha conquistado a todos:
Estos diarios de emociones que han traído los Reyes a mis hijos, ellos aprenden a conocerse y escucharse mejor y nosotros también ganamos cierta orientación sobre lo que les ronda la cabeza:
Después de más maquillaje del habitual, comidas y sueño desordenados y frío, estos días mi piel está recibiendo con honores Función Barrera de Gema Herrerías, otra forma más de entrar en el tan ansiado equilibrio:







